Cuan frío y lejano es el resplandor de la luminosa luna (1890)

(Wie glänzt der helle Mond so kalt und fern)

Música de Hugo Wolf (1860 - 1903)

Texto de Gottfried Keller (1819 - 1890)

Wie glänzt der helle Mond so kalt und fern,                       
Doch ferner schimmert meiner Schönheit Stern!

Wohl rauschet weit von mir des Meeres Strand,
Doch weiterhin liegt meiner Jugend Land!

Ohn Rad und Deichsel gibt's ein Wägelein,
Drin fahr ich bald zum Paradies hinein.

Dort sitzt die Mutter Gottes auf dem Thron,
Auf ihren Knien schläft ihr selger Sohn.

Dort sitzt Gott Vater, der den Heilgen Geist
Aus seiner Hand mit Himmelskörnern speist.

In einem Silberschleier sitz ich dann
Und schaue meine weißen Finger an.

Sankt Petrus aber gönnt sich keine Ruh,
Hockt vor der Tür und flickt die alten Schuh.


¡Cuán frío y lejano es el resplandor de la luminosa luna, 
pero aun más distante brilla la estrella de mi belleza! 

¡Bien lejos de donde yo estoy murmura la orilla del mar, 
pero aun más lejos se halla la tierra de mi juventud!

Existe un pequeño carruaje sin ruedas ni eje
dentro del cual pronto entraré en el Paraíso. 

Allí se sienta la Madre de Dios en un Trono, 
y sobre sus rodillas duerme su bendito Hijo.

Allí se sienta Dios Padre, quien de su mano da de comer
al Espíritu Santo con grano celestial.

Yo me sentaré luego sobre un lienzo de plata 
y contemplaré mis blancos dedos.

San Pedro, sin embargo, no se concede reposo, 
reparando, en cuclillas ante la puerta, sus viejos zapatos. 



Escaneado y Traducido por:
Abel Alamillo 2005