CINCO CANCIONES (1906/8)

(Fünt Lieder)

Música Anton Webern (1883 - 1945)

Texto Fedor Leopold Dehmel (1863 - 1920)

 

1. IDEALE LANDSCHAFT                                              

Du hattest einen Glanz auf deiner Stirn,
und eine hohe Abendklarheit war,
und sahst nur immer weg von mir,
ins Licht -
und fern verscholl das Echo meines Aufschreis.


2. AM UFER 

Die Welt verstummt, 
dein Blut erklingt;
in seinen hellen Abgrund sinkt
der ferne Tag,
er schaudert nicht; 
die Glut umschlingt
das höchste Land, 
im Meere ringt
die ferne Nacht,
sie zaudert nicht; 
der Flut entspringt
ein Sternchen, 
deine Seele trinkt
das ewige Licht.


3. HIMMELFAHRT 

Schwebst du nieder aus den Weiten, 
Nacht mit deinem Silberkranz?
Hebt in deine Ewigkeiten
mich des Dunkels milder Glanz?

Als ob Augen liebend winken:
alle Liebe sei enthüllt!
als ob Arme sehnend sinken:
alle Sehnsucht sei erfüllt -

Strahlt ein Stern mir aus den Weiten,
alle Ängste fallen ab,
seligste Versunkenheiten,
strahlt und strahlt und will herab.

Und es treiben mich Gewalten
ihm entgegen, und er sinkt -
und ein Quellen, ein Entfalten
seines Scheins nimmt und bringt,

und erlöst mich in die Zeiten,
da noch keine Menschen sahn,
wie durch Nächte Sterne gleiten,
wie den Seelen Rätsel nahn.


4. NÄCHTLICHE SCHEU 

Zaghaft vom Gewölk ins Land
fließt des Lichtes Flut
aus des Mondes bleicher Hand,
dämpft mir alle Glut.

Ein verirrter Schimmer schwebt
durch den Wald zum Fluß,
und das dunkle Wasser bebt
unter seinem Kuß.

Hörst du, Herz? Die Welle lallt:
küsse, küsse mich!
Und mit zaghafter Gewalt,
Mädchen, küsse ich dich.


5. HELLE NACHT 

(Paul Verlaine 1844-1896) 
 
Weich küßt die Zweige
der weiße Mond.
Ein Flüstern wohnt
im Laub, als neige,
als schweige sich der Hain zur Ruh:
Geliebte du -

Der Weiher ruht, und
die Weide schimmert.
Ihr Schatten flimmert
in seiner Flut, und
der Wind weint in den Bäumen:
wir träumen - träumen -

Die Weiten leuchten
Beruhigung.
Die Niederung
hebt bleich den feuchten
Schleier hin zum Himmelssaum:
o hin - o Traum -



1. PAISAJE IDEAL

Había un brillo sobre tu frente,
y era la tarde muy luminosa,
y tú apartabas de mí la mirada,
hacia la luz...
y a lo lejos se perdía el eco de mi grito.


2. JUNTO A LA RIBERA

El mundo calla,
tu sangre resuena;
en su claro abismo se hunde
el lejano día,
no se estremece;
el ardor envuelve
las más altas tierras,
en el mar da vueltas
la lejana noche,
no titubea;
de la corriente surge
una pequeña estrella,
tu alma bebe
la eterna luz. 


3. ASCENSIÓN A LOS CIELOS

¿Desciendes flotando desde las alturas,
noche, con tu corona de plata?
¿Me eleva hacia tus eternidades
el suave esplendor de la oscuridad?

Como unos ojos que saludan amorosos:
¡que se descubra todo amor!
Como unos brazos evocadores:
¡que todo anhelo sea satisfecho!

Cuando a lo lejos veo brillar una estrella,
todos los miedos se desvanecen,
dichosas ensoñaciones,
brilla y brilla y quiere descender.

E invisibles fuerzas me arrastran
hacia ella, y cae,
y una fuente, una emanación de su brillo, 
me atrapa y me transporta.

Y me redime dejándome en los tiempos
en los que ninguna persona veía
cómo las estrellas se deslizan por las noches,
cómo los misterios se asemejan a las almas.


4. RECATO NOCTURNO

Vacilante, desde las nubes a la tierra,
mana el torrente de luz,
de la pálida mano de la luna,
calmando mis pasiones.

Una confusa y tenue luz va flotando,
a través del bosque, hasta el río,
y las oscuras aguas 
se agitan bajo su beso.

¿Oyes, corazón? Las ondas balbucean:
¡bésame, bésame!
Y con vacilante ímpetu,
te beso, muchacha.


5. NOCHE CLARA

(de un poema de Paul Verlaine 1844-1896)

Blandamente besa 
la blanca luna las ramas.
Un murmullo vive en las hojas,
como si el bosque callara 
inclinándose hacia el descanso:
Tú, amada...

El estanque descansa 
y el sauce despide 
una tenue luz.
Su sombra vibra sobre las ondas,
y el viento llora sobre los árboles:
soñamos... soñamos....

La luz de la lejanía 
infunde sosiego.
La llanura levanta pálidamente 
el húmedo velo 
hacia la orla del cielo:
¡Oh, lejos!... ¡Oh, sueño!...



Escaneado y Traducido 2002