DICHA DE AMOR DEL PESCADOR D.933 (1827)

(Des Fischers Liebesglück)

 

Música de Franz Schubert (1797 -1828)

Texto de Karl Gottfried von Leitner (1800 - 1890)

 

Dort blicket durch Weiden                  
Und winket ein Schimmer
Blaßstrahlig vom Zimmer
Der Holden mir zu.

Es gaukelt wie Irrlicht
Und schaukelt siech leise,
Sein Abglanz im Kreise
Des schwankenden Sees.

Ich schaue mit Sehnen
Ins Blaue der Wellen
Und grüße den hellen,
Gespiegelten Strahl.

Und springe zum Ruder
Und schwinge den Nachen
Dahin auf den flachen,
Krystallenen Weg.

Fein Liebchen schleicht traulich
Vom Stübchen herunter
Und sputet sich munter
Zu mir in das Boot.

Gelinde dann treiben
Die Winde uns wieder
See-einwärts zum Flieder
Des Ufers hin dann.

Die blassen Nachtnebel
Umfassen mit Hüllen
Vor Spähern des stillen,
Unschuldigen Scherz.

Und tauschen wir Küsse
So rauschen die Wellen,
Im Sinken und Schwellen
Den Horchern zum Trotz.

Nur Sterne belauschen
Uns ferne, und baden
Tief unter den Pfaden
Des gleitenden Kahns.

So schweben wir selig
Umgeben vom Dunkel,
Hoch überm Gefunkel
Der Sterne einher.

Und weinen und lächeln,
Und meinen enthoben
Der Erde schon oben,
Schon drüben zu sein.



Por los prados fulgura
y me hace señas 
un brillo pálido como una estrella
desde la habitación de la amada.

Engaña como fuego fatuo 
y su destello 
se balancea suavemente 
en el círculo del ondulante lago.

Yo miro con anhelo 
el azul de las ondas
y saludo al claro
rayo reflejado.

Y salto al timón 
y hago balancearse la barquilla
hacia allí,
por el llano camino cristalino.

La amada se desliza abajo, confiada, 
fuera del cuartito
y se apresura animosa
a venir hacia mí al bote.

Luego, los vientos benignos,
nos arrastran al interior del lago 
hacia el lilo
de la otra orilla.

Las pálidas nieblas nocturnas 
ocultan con velos,
a las miradas curiosas, 
las bromas calladas e inocentes.

E intercambiamos besos, 
y rugen las ondas,
oponiéndose a los espías,
con el caer y el crecer.

Sólo las estrellas
nos escuchan lejanas
y se bañan bajo la profunda senda 
que abre la barca.

Así flotamos dichosos nosotros, 
rodeados de la oscuridad,
caminando sobre
el centelleo de las estrellas.

Y lloramos
y reímos y pensamos,
separados de la tierra, 
al estar ora arriba ora abajo.



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Simón Nevado 2000