MAÑANA DE PRIMAVERA D.666 (1819)

(Frühlingsmorgen)

Música de Franz Schubert (1797 - 1828)

Texto de Albert Stadler (1794 - 1888)

 

Sänger, der von Herzen singet
Und das Wort zum Herzen bringet,
Bei den Tönen deiner Lieder
Fällt's wie sanfter Regen nieder,
Den der Herr vom Himmel schickt,
Und die dürre Flur erquickt!

Diese Berge sah'n dich blühen,
Hier begann dein Herz zu glühen,
Für die Künstlerhöh'n zu schlagen,
Die der Wahrheit Krone tragen; 
Der Natur hast du entwandt,
Was die Kunst noch nicht verstand.

Da saht ihr Oresten scheiden,
Jakob mit der Last der Leiden,
Saht des Arztes Hoffnung tagen,
Menschlichkeit am Wasserwagen;
Saht, wie man sich Linen sucht,
Bräute holt aus Bergesschlucht.

In der Weihe deiner Würde
Stehst du, aller Sänger Zierde,
Auf Thaliens Tempelstufen,
Hörst um dich des Beifalls Rufen,
Doch ein Kranz ein Sinngedicht,
Ist der Lohn des Künstlers nicht.

Wenn dich einst in greisen Tagen
Deines Lebens Mühen plagen,
Willst du nicht zur Heimat wandern?
Laß die Helden einem Andern,
Nur von Agamemnons Sohn
Trag die treue Brust davon.

Gott bewahr' dein teures Leben,
Heiter, spiegelklar und eben,
Wie das Tönen deiner Kehle
Tief herauf aus voller Seele;
Schweigt dann einst des Sängers Wort,
Tönet doch die Seele fort.



Cantor, que cantas de corazón
Y a cuyo corazón la palabra llega.
El sonido de tus canciones
Cae como suave lluvia,
Que envía del cielo el Señor.
¡Y refresca la seca campiña!

Estos montes te vieron florecer,
Aquí comenzó a arder tu corazón,
A vibrar por las cumbres el artista,
Llevando la corona de la verdad.
A la Naturaleza le has robado,
Lo que el Arte aún no sabía.

Ahí visteis partir a Orestes
Y a Jacob con su carga de sufrimientos.
Visteis nacer la esperanza del médico,
Y la aventura del hombre junto al agua.
Visteis, cómo buscando tejidos,
Encuentra un botín en la ronca montaña.

En el lugar que te mereces
Te encuentras, gloria de los cantores.
Ante el pórtico del Templo de Thalis,
Escuchas en derredor el clamor del aplauso.
Pero una corona y un poema cantado,
No es recompensa para el artista.

Cuando en tus ancianos años
Te atormenten las fatigas de la vida,
¿Querrás dirigirte a tu patria?
Deja las hazañas a otros,
Sólo al Hijo de Agamenón,
Mantén tu pecho fiel.

Dios guarde tu preciosa vida,
Alegre y clara como un espejo,
Así como el sonido de tu garganta
saliendo de lo más profundo del alma.
Callará entonces la palabra del cantor,
Pero seguirá sonando el alma.



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Jesús Escondrillas 2003