CUMPLEAÑOS DEL PEQUEÑO FRIEDRICH K.529 (1787)

(Des kleinen Friedrichs Geburtstag)

Música de Wolfgang Amadeus Mozart (1756 - 1791)

Texto de Johann Schall (1742 - 1790) y Joachim Heinrich Campe (1746 - 1818)

 

Es war einmal, ihr Leutchen,                    
Ein Knäblein jung und zart,
Hieß Friedrich, war daneben
Recht gut von Sinnesart.
War freundlich und bescheiden,
Nicht zärtlich und nicht wild,
War sanft wie kleine Schäfchen,
Und wie ein Täubchen mild.

Drum gab auch Gott Gedeihen,
Das Knäblein wuchs heran,
Und seine Eltern hatten
Recht ihre Freude dran.
Zu Schul' und Gotteshause
Sah man es fleißig geh'n,
Und Jedem, der es grüßte,
gar freundlich Rede steh'n.

Auch war ihm in der Schule
Ein Jeder herzlich gut,
Denn Allen macht es Freude,
Und Allen war es gut.
Einst hieß es:
Brüder, morgen fällt
Sein Geburtstag ein!
Gleich riefen All' und Jede:
Der muß gefeiert sein.

Da war des Wohlbehagens
Und jeder Freude viel,
Und wo man sah und hörte,
War Sang und Tanz und Spiel.
Denn Alle, Alle freuten
Des frohen Tages sich,
Und Alle, Alle sangen:
Heil unserm Friederich!
Und Gott im Himmel oben
Erhörte ihr Gebet.
Sein Segen folgt dem Knaben,
Da wo er geht und steht.



Érase una vez, amiguitos,
un niñito joven y dulce
llamado Federico
que era, además de muy bondadoso,
amable y modesto.
No era agresivo ni necio,
sino dulce como un corderito
y suave como una palomita.

Por eso Dios le concedió salud;
el niñito crecía
y sus padres
se alegraban de ello.
A la escuela y a la iglesia
se le veía ir con entusiasmo,
y a todos los que le saludaban
él les respondía amigablemente.

En la escuela también
todos lo traban con cordialidad,
pues a todos alegraba
y hacía el bien.
Un día alguien dijo:
"¡hermanos, mañana es
su cumpleaños!"
a lo que los demás respondieron:
"eso hay que celebrarlo".

Hubo un gran contento,
todos se alegraron mucho,
y a donde fuera que vieses u oyeses
había canto, baile y juego.
Todos, todos estuvieron felices
en tan alegre día
y todos, todos gritaban:
"¡Salud a nuestro Federico!"
Y Dios en lo alto de los cielos
escuchó sus oraciones.
Su bendición sigue al niño
allá por donde quiera que vaya.



Digitalizado y traducido por:
Linda Londoño 2012