CANCIÓN DOMINICAL Op.34.5

(Sonntagslied)

Música de Félix Mendelssohn-Bartholdy (1809 - 1847)

Texto de Karl Klingemann (1798-1862)

 

Ringsum erschallt in Wald und Flur                                
Viel fernes Glockenklingen,
Die Winde wehen heimlich nur,
Und leis' die Vöglein singen.
Und Orgelklang und Chorgesang
Erbaulich zieht das Thal entlang.

Wie bin ich so allein im Haus,
In weiten, stillen Räumen!
Zum Feste zogen alle aus,
Hier kann ich heimlich träumen.
Dort jauchzen sie in Lust und Scherz,
Und mir wird weich und weh um's Herz.

Horch! horch, was ertönt Schalmeienklang,
was zieht so froh in's Weite?
Zur Kirche wallt mit hellem Sang 
Ein selig Brautgeleite.
Und ich, ich bin so gar allein!
Ach, Einer dürfte bei mir sein!



Por toda la campiña suena
el repiqueteo de las campanas,
los vientos soplan casi a escondidas
y los pajaritos cantan muy quedos.
A lo largo del valle resuena, edificante,
el órgano y el coro.

¡Qué solo estoy en la casa,
en estas amplias y silenciosas estancias!
Todos se fueron a la fiesta,
aquí puedo soñar en secreto.
Allí, ellos gritan y bromean,
y a mí, el corazón se me enternece.

¡Escuchad! ¡Escuchad los laúdes!
¿Qué suena tan alegremente a lo lejos?
Hacia la iglesia va con alborozo
un feliz cortejo nupcial. 
Y yo, ¡qué solo estoy!
¡Ay, uno debería estar conmigo!



Escaneado y Traducido por:
Stephanie Tischer 2008