SINFONIA 4 (1899/00)

Música de Gustav Mahler (1860 - 1911)

Texto de "Des Knaben Wunderhorn"

 

Das himmlische Leben 

Wir genießen die himmlischen Freuden, 
Drum tun wir das Irdische meiden, 
Kein weltlich Getümmel 
Hört man nicht im Himmel! 
Lebt alles in sanftester Ruh'! 
Wir führen ein englisches Leben! 
Sind dennoch ganz lustig daneben! 
Wir tanzen und springen, 
Wir hüpfen und singen! 
Sankt Peter im Himmel sieht zu! 

Johannes das Lämmlein auslasset, 
Der Metzger Herodes drauf passet! 
Wir führen ein geduldig's, 
Unschuldig's, geduldig's, 
Ein liebliches Lämmlein zu Tod! 
Sankt Lucas den Ochsen tät schlachten 
Ohn' einig's Bedenken und Achten, 
Der Wein kost' kein Heller 
Im himmlischen Keller, 
Die Englein, die backen das Brot. 

Gut' Kräuter von allerhand Arten, 
Die wachsen im himmlischen Garten! 
Gut' Spargel, Fisolen 
Und was wir nur wollen! 
Ganze Schüsseln voll sind uns bereit! 
Gut Äpfel, gut' Birn' und gut' Trauben! 
Die Gärtner, die alles erlauben! 
Willst Rehbock, willst Hasen, 
Auf offener Straßen 
Sie laufen herbei! 
Sollt' ein Fasttag etwa kommen, 
Alle Fische gleich mit Freuden angeschwommen!           
Dort läuft schon Sankt Peter 
Mit Netz und mit Köder 
Zum himmlischen Weiher hinein. 
Sankt Martha die Köchin muß sein. 

Kein' Musik ist ja nicht auf Erden, 
Die uns'rer verglichen kann werden. 
Elftausend Jungfrauen 
Zu tanzen sich trauen! 
Sankt Ursula selbst dazu lacht! 
Kein Musik ist ja nicht auf Erden, 
die unsrer verglichen kann werden. 
Cäcilia mit ihren Verwandten 
Sind treffliche Hofmusikanten! 
Die englischen Stimmen 
Ermuntern die Sinnen, 
Daß alles für Freuden erwacht. 



La vida celestial 

Disfrutamos los placeres celestiales 
y evitamos los terrenales. 
¡Ningún tumulto mundano 
alcanza a oírse en el Cielo! 
¡Todo vive en la paz más dulce! 
¡Llevamos una vida angelical! 
No obstante, somos muy alegres: 
bailamos y brincamos, 
¡brincamos y cantamos! 
Entretanto, ¡San Pedro está en el Cielo!

San Juan ha permitido a su pequeño cordero 
¡ir al encuentro del carnicero Herodes!
Conducimos a una víctima, 
a una inocente víctima 
¡al pequeño cordero a la muerte! 
San Lucas sacrifica los bueyes 
sin prestarles pensamiento o atención. 
El vino no cuesta un penique 
en la bodega del Cielo
y los ángeles, cuecen el pan. 

Sabrosas verduras, de todo tipo,
¡crecen en el jardín de Cielo! 
Suculentos espárragos, frijoles, 
¡y cualquier cosa que deseemos! 
¡Generosas fuentes están a nuestra disposición!
¡Jugosas manzanas, peras y uvas! 
¡El Jardinero nos lo permite todo!
¿Te gustaría un ciervo, te gustaría una liebre? 
Por las despejadas llanuras, 
¡ellos caminan a tu lado! 
Si algún día lo necesitaras, 
¡todos los peces nadarían alegres junto a ti! 
Allí, San Pedro camina, 
con sus redes y cebo,
al estanque celestial. 
¡Santa Marta debe ser la cocinera! 

Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra. 
¡Once mil doncellas 
se atreven a bailar! 
¡Incluso la propia Santa Úrsula está riéndose! 
Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra. 
Cecilia y todos sus parientes 
¡forman un espléndido conjunto musical! 
Las voces angélicas 
despierten los sentidos 
para que todo renazca con la alegría. 



Escaneado y Traducido por:
Luis E. Etcheverry 2004