LAS SIETE PALABRAS DE CRISTO EN LA CRUZ

 

 

En 1787 la Hermandad de la Santa Cruz de Cádiz, España, encargó a Haydn un oratorio titulado "Die sieben letzten Worte unseres Erlösers am Keuze"
que describiera no sólo las últimas palabras de Cristo, sino también el terremoto que siguió a su muerte según el evangelio de San Mateo.
Más tarde, Haydn, compuso una versión para coro y orquesta, y por último, otra para cuarteto de cuerda,
siendo esta última la versión más ejecutada en la actualidad.

 

 

VORSPIELl

Nr. 1
Pater, dimitte illis,
non enim sciunt quid faciunt.
Vater, vergib ihnen,
den sie wissen nicht, was sie tun.

Vater im Himmel!
o sieh hernieder vom ewigen Thron! 
Vater der Liebe! 
dein Eingeborner, er fleht für Sünder, 
für deine Kinder; erhöre den Sohn! 
Ach, wir sind tief gefallen,  
wir sündigten schwer; 
doch allen zum Heil 
Floss deines Sohnes Blut. 
Das Blut des Lamms schreit nicht um Rach;
es tilgt die Sünden.
O Vater der Liebe! 
lass Gnade finden, erhöre den Sohn. 

Nr. 2
Amen dico tibi: 
hodie mecum eris in paradiso 
Fürwahr, ich sag es dir: 
heute wirst du bei mir im Paradiese sein.

Ganz Erbarmen, Gnad’ und Liebe, 
bist du Mittler, Gotteslamm! 
Kaum ruft jener reuig auf zu dir: 
“wenn du kommest in dein Reich, 
ach, so denke mein”. 
So versprichst du ihm voll Milde: 
“heut’ wirst du bei mir im Paradiese sein”.
Herr und Gott! blick auf uns! 
sieh an deines Kreuzes Fusse 
unsre wahre Reu’ und Busse! 
Gib uns auch zur letzten Stunde 
jenen Trost aus deinem Munde: 
“heut wirst du bei mir im Paradiese sein”. 

Nr. 3 
Mulier, ecce filius tuus, 
et tu, ecce mater tua! 
Frau, hier siehe deinen Sohn, 
und du, siehe deine Mutter.

Mutter Jesu, die du trostlos, 
weinend, seufzend bei dem Kreuze standst. 
Und die Qualen seines Leidens 
in der Stund’ des bittern Scheidens 
siebenfach in dir empfandst! 
Kaum mehr fähig, dich zu fassen, 
und doch standhaft und gelassen, 
und genimmst als Sohn den treuen Jünger 
und mit ihm auch uns als Kinder an! 
Mutter Jesu, o du Zuflucht aller Sünder! 
hör das Flehen deiner Kinder! 
steh uns bei im letzten Streit, 
Mutter voll der Zärtlichkeit! 
o steh uns allen bei. 
Wenn wir mit dem Tode ringen, 
und aus dem beklemmten Herzen 
unsre Seufser zu dir dringen, 
lass uns, Mutter, da nicht unterliegen, 
hilf uns dann den Feind besiegen, 
und steh uns bei im letzten Streit, 
o da zeige dich als Mutter, 
empfiehl uns deinem Sohn! 

Nr. 4 
Eli, Eli, lama asabthani! 
Mein Gott! Mein Gott! 
Warum hast du mich verlassen? 

Warum hast du mich verlassen? 
wer sieht hier der Gottheit Spur? 
Wer kann fassen dies Geheimnis, 
o Gott der Kraft und Macht? 
O Gott der Kraft und Stärke! 
wir sind deiner Hände Werke, 
und deine Lieb’, or Herr, hat uns erlöst. 
O Herr, wir danken 
dir von Herzen. 
Unserwegen littst du Schmerzen,  
Spott, Verlassung, Angst und Pein. 
Herr! wer sollte dich nicht lieben, 
dich mit Sünden noch betrüben? 
Wer kann deine Huld verkennen? 
nein, nichts soll uns von dir trennen, 
allhier und dort in Ewigkeit.  


INTERLUDE

(Hob.III:79)

Nr. 5 
Jesus rufet: Ach, mich dürstet! 

Hemmt nun die Rache, stillt eure Wut! 
Menschen, lasset Mitleid euch erweichen, 
ruft Erbarmung in das Herz! 
Jesus rufet: ach, mich dürstet! 
Ihm reicht man Wein, den man mit Galle mischet. 
So labt man ihn. 
Kann Grausamkeit noch weiter geh’n? 
Nun kann er nicht mehr fassen den Schmerz, 
der Wohltun war. 

Nr. 6
Consummatum est. 
Es ist vollbracht! 

Es ist vollbracht! 
An das Opferholz geheftet, 
hanget Jesus in der Nacht; 
und dann ruft er laut: es ist vollbracht. 
Was uns jenes Holz geschadet, 
wird durch dieses gut gemacht. 
Weh euch Bösen, 
weh euch Blinden, 
weh euch allen, die Sünden 
immer häuft auf Sünden! 
Menschen, denket nach! 
Werdet ihr Erbarmung finden, wenn er kommt 
in seiner Herrlichkeit und seiner Macht? 
Rett’ uns, Mittler, vom Verderben. 
Höre, Gottmensch, unser Schreien! 
Lass dein Leiden und dein Sterben 
nicht an uns verloren sein! 
Lass uns einst den Himmel erben, 
und mit dir uns ewig freuen! 

Nr. 7 
Pater, in manus tuas 
commendo spiritum meum. 
In deine Händ’, o Herr, 
empfehl’ ich meinen Geist. 

In deine Händ’, o Herr, empfehl’ ich meinen Geist. 
Nun steigt sein Leiden höher nicht, 
nun triumphiert er laut und spricht: 
nimm, Vater, meine Seele, 
dir empfehl’ ich meinen Geist. 
Und dann neigt er sein Haupt, und stirbt. 
Vom ewigen Verderben 
hat uns sein Blut errettet, 
aus Liebe für uns Menschen 
starb er den Tod der Sünder. 
Du gabst uns neues Leben, 
was können wir dir geben? 
Zu deinen Füssen liegen wir, 
o Jesu, tief gerührt, 
nimm unser Herz als Opfer an. 
In deine Händ’, o Herr, empfehl’ ich meinen Geist. 

Ende



DAS ERDBEBEN
(Presto e con tutta la forza)


Er ist nicht mehr. 
Der Erde Tiefen schallen: 
er ist nicht mehr. 
Erzittre, Golgotha! er starb auf deinen Höhen. 
O Sonne, fleuch, und leuchte diesem Tage nicht; 
zerreisse, Land, 
worauf die Mörder stehen; 
ihr Gräber thut euch auf, 
ihr Väter steigt an’s Licht; 
das Erdreich, das euch deckt, 
ist ganz mit Blut befleckt.



PRELUDIO

No. 1
Pater, dimitte illis,
non enim sciunt quid faciunt.	
Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen.

¡Padre en el cielo, 
mira desde tu trono eterno!
Amado Padre,
el Unigénito te ruega por todos los pecadores
¡escucha a tu Hijo!
¡Oh, estamos perdidos!
hemos pecado
y por nuestra salvación
la sangre de tu Hijo ha manado copiosamente.
La sangre del Cordero no clama venganza
sino para lavar los pecados.
¡Oh, amado Padre, cocédenos tu misericordia!
¡Escucha a tu Hijo!

No. 2
Amen dico tibi:
hodie mecum eris in paradiso
Verdaderamente te digo:
hoy estarás conmigo en el Paraíso.

¡Lleno de gracia, misericordia y amor,
eres Tú Mediador y Cordero de Dios!
Este ladrón contrito te suplica:
“¡Cuando entres a tu reino,
acuérdate de mí!”
Tú se lo prometiste solemnemente:
“hoy estarás conmigo en el Paraíso”.
¡Míranos, Señor y Dios,
a los pies de tu cruz!
¡Mira nuestro arrepentimiento y expiación!
En la hora final danos también
el consuelo de tus labios:
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

No. 3
Mulier, ecce filius tuus,
et tu, ecce mater tua!
¡Mujer, he aquí a tu hijo,
y tú, he aquí a tu madre!

Madre de Jesús, quien desamparada
permaneció llorando y sollozando al pie de la Cruz.
Y que los tormentos de su sufrimiento, 
en la hora de la amarga partida,
los sintió siete veces en ella misma.
Apenas capaz de soportarlos,
pero sin embargo serena y firme,
tomó como hijo al discípulo fiel
y, con él, a nosotros sus hijos. 
Madre de Jesús, ¡oh, tú, refugio de los pecadores!
escucha los ruegos de tus hijos; 
quédate con nosotros hasta el final del camino.
Madre de ternura,
¡mantente junto a cada uno de nosotros!
Mientras luchamos con la muerte
y desde nuestros oprimidos espíritus,
nuestros suspiros se escapan hacia ti,
¡no permitas que seamos vencidos!
¡Ayúdanos a derrotar al enemigo,
y quédate con nosotros hasta el final del camino!
¡Revélate a ti misma como madre
y encomiéndanos a tu Hijo!

No. 4
Eli, Eli, lama asabthani!
¡Dios Mío! ¡Dios Mío!
¿Por qué me has abandonado?

¿Por qué me has abandonado?
¿Dónde está la mano de Dios?
¿Quién puede desentrañar este misterio?
¡oh, Dios, de fortaleza y poder!
¡Oh, Dios, de fortaleza y poder
somos la obra de tus manos y de tu amor!
¡Oh, Señor, que nos has redimido!
¡Oh, Señor, te estamos agradecidos 
desde lo más profundo de nuestros corazones!
Por nosotros has padecido dolor,
desprecio, abandono, miedo y sufrimiento.
Señor, ¿Quién no te amaría?
¿Quién pecaría para traicionarte?
¿Quién puede dejar de reconocer tu bondad?
No, nada nos separará de Ti,
ni ahora ni en la eternidad.


INTERLUDIO

(Hob.III:79)

No. 5
Jesús exclama: ¡Tengo sed!

¡Ahora, reprime la venganza, calma la furia!
¡Hombres, dejad que la compasión os mueva
y que la piedad llene vuestros corazones!
Jesús dice: ¡Tengo sed!
Ellos le dieron vino mezclado con hiel.
Así mitigaron su sed.
¿Puede haber más crueldad?
Él no puede soportar por más tiempo el dolor,
Él, cuya vida fue una bendición para nosotros.

No. 6
Consummatum est.
¡Está consumado!
¡Todo se ha cumplido! 
Clavado a la cruz 
permanece Jesús durante la noche; 
entonces grita, “Todo se ha  cumplido”.
Tanto como aquella cruz nos ha hecho daño,
de igual manera nos ha dado su bendición.
¡Ay de vosotros, pecadores!
¡Ay de vosotros, ciegos!
¡Infortunio para aquellos que acumulan
pecados sobre pecados!
¡Hombres, meditad!
¿Encontraréis piedad cuando Él venga
con toda su gloria y poder?
¡Sálvanos, Jesús, de la perdición!
¡Escucha, oh Señor, nuestro ruego!
¡Permite que tus sufrimientos y tu muerte 
no se pierdan en nosotros!
¡Permítenos heredar el cielo
y regocijarnos contigo por siempre!

No. 7
Pater, in manus tuas
commendo spiritum meum.
Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu.

En tus manos ¡oh, Señor! encomiendo mi espíritu.
Ahora su sufrimiento no puede ser mayor,
ahora Él triunfa y pide en voz alta:
¡Padre, toma mi alma,
a Ti encomiendo mi espíritu!
Entonces, inclina su cabeza y muere.
De la condenación eterna 
su sangre nos ha salvado;
por amor a la Humanidad
Él murió como un pecador.
Tú nos diste una nueva vida;
¿qué podemos darte nosotros?
Estamos a tus pies,
¡oh, Jesús! profundamente conmovidos.
Toma nuestros corazones como sacrificio.
En tus manos ¡oh, Señor! encomiendo mi espíritu.

Final



El TERREMOTO
(Tutto presto e forte)


Él ya no está.
El eco de lo más profundo de la Tierra: 
“¡Él ya no está!”
¡Tiembla, Gólgota, Él murió en tus alturas!
¡Vete, oh Sol, y no ilumines más este día!
¡Quiébrate, tierra, 
en la que permanecen los asesinos!
¡Abríos, tumbas,
para que nuestros antepasados resuciten!
La Tierra que te cubre 
está completamente bañada en sangre.



Digitalizado y traducido por:
José Luís Roviaro y Carlos Andrés Saldarriaga 2015