Cinco Canciones

 

Para voz y orquesta sobre textos de postales de Peter Altenberg Op.4

 

1.

Seele, 
wie bist du schöner, 
tiefer, 
nach Schneestürmen.
Auch du hast sie gleich der Natur.
Und über beiden liegt noch 
ein trüber Hauch, 
eh´ das Gewölk sich verzog!


2.

Sahst du nach dem Gewitterregen
den Wald?
Alles rastet,
blinkt und ist schöner als zuvor.
Siehe, Frau, 
auch du brauchst Gewitterregen!


3.

Über die Grenzen des All blicktest
du sinnend hinaus;
Hattest nie Sorge 
um Hof und Haus!
Leben und Traum vom Leben,
plötzlich ist alles aus...
Über die Grenzen des All blickst 
du noch sinnend hinaus!


4.

Nichts ist gekommen, nichts wird
kommen für meine Seele...
Ich habe gewartet, gewartet, 
oh gewartet!
Die Tage werden dahinschleichen,
und umsonst wehen
Meine aschblonden, seidenen Haare
um mein bleiches Antlitz!


5.

Hier ist Friede. 
Hier weine ich mich Aus über alles!
Hier löst sich mein unfabares,
unermeliches Leid,
Das mir die Seele verbrennt...
Siehe, hier sind keine Menschen,
keine Ansiedlungen...
Hier ist Friede! 
Hier tropft Schnee
leise in Wasserlachen...






1.

Alma, ¡cuánto más bella 
y más profunda eres 
tras las tempestades de nieve!
También tú las tienes, 
al igual que la Naturaleza.
Y sobre ambas continua habiendo 
un turbio hálito
hasta que se disipan las nubes.


2.

¿Has visto el bosque 
después de la tormenta?
Todo reposa, destella 
y es más bello que antes.
Mira, mujer, 
¡también tú necesitas tormentas!


3.

Has mirado, reflexionando, 
más allá de las fronteras del Todo;
¡Jamás te preocupó 
la bolsa o la hacienda!
La vida y el sueño de la vida 
de pronto se fueron...
¡Has mirado, reflexionando, 
más allá de las fronteras del Todo!


4.

Nada vino, nada vendrá 
para mi alma...
He esperado, esperado, 
¡ay!, ¡esperado!
¡Los días se irán yendo a hurtadillas
y en vano se lamentarán mis rubios
y sedosos cabellos cenicientos 
en torno a mi pálido rostro!


5.

Aquí hay paz. ¡Aquí me desahogo
Llorando por todo! 
Aquí se desata mi inconcebible 
e inconmensurable pena, 
que me abrasa el alma...
Mira, aquí no hay hombres, 
no hay asentamiento alguno...
¡Aquí hay paz! 
Aquí gotea quedamente la nieve 
en los charcos...



Traducido por:
Miguel Angel Sanjosé 1999

Escaneado por:
Luis Miguel Poyatos 1999