NADA HAY SANO EN MI CUERPO BWV. 25 (1723)

(Es ist nichts Gesundes an mein Leibe)

Música de Juan Sebastián Bach (1685 - 1750)

Textos de Johann Heermann, Jeremías (8,22 ; 46,11) y Salmo (38, 4)

 

1. Chor 
Es ist nichts Gesundes an meinem Leibe 
vor deinem Dräuen 
und ist kein Friede in meinen Gebeinen 
vor meiner Sünde. 

2. Rezitativ (Tenor)
Die ganze Welt ist nur ein Hospital, 
Wo Menschen von unzählbar großer Zahl 
Und auch die Kinder in der Wiegen 
An Krankheit hart darniederliegen. 
Den einen quälet in der Brust 
Ein hitzges Fieber böser Lust; 
Der andre lieget krank 
An eigner Ehre häßlichem Gestank; 
Den dritten zehrt die Geldsucht ab 
Und stürzt ihn vor der Zeit ins Grab. 
Der erste Fall hat jedermann beflecket 
Und mit dem Sündenaussatz angestecket. 
Ach! dieses Gift durchwühlt auch meine Glieder. 
Wo find ich Armer Arzenei? 
Wer stehet mir in meinem Elend bei? 
Wer ist mein Arzt, wer hilft mir wieder? 

3. Arie (Baß)
Ach, wo hol ich Armer Rat? 
Meinen Aussatz, meine Beulen 
Kann kein Kraut noch Pflaster heilen 
Als die Salb aus Gilead. 
Du, mein Arzt, Herr Jesu, nur 
Weißt die beste Seelenkur. 

4. Rezitativ (Sopran)
O Jesu, lieber Meister, 
Zu dir flieh ich; 
Ach, stärke die geschwächten Lebensgeister! 
Erbarme dich, 
Du Arzt und Helfer aller Kranken, 
Verstoß mich nicht 
Von deinem Angesicht! 
Mein Heiland, mache mich von Sündenaussatz rein, 
So will ich dir 
Mein ganzes Herz dafür 
Zum steten Opfer weihn 
Und lebenslang vor deine Hülfe danken. 

5. Arie (Sopran)
Öffne meinen schlechten Liedern, 
Jesu, dein Genadenohr! 
Wenn ich dort im höhern Chor 
Werde mit den Engeln singen, 
Soll mein Danklied besser klingen. 

6. Choral
Ich will alle meine Tage 
Rühmen deine starke Hand, 
Daß du meine Plag und Klage 
Hast so herzlich abgewandt. 
Nicht nur in der Sterblichkeit 
Soll dein Ruhm sein ausgebreit': 
Ich wills auch hernach erweisen 
Und dort ewiglich dich preisen. 



1. Coro
Nada hay sano en mi cuerpo 
por causa de tu ira 
y no hay paz en mis huesos 
por causa de mis pecados. 

2. Recitativo (Tenor)
El mundo es un hospital, 
donde un sinnúmero de hombres 
y de niños de pecho yacen dolorosamente 
a causa de la enfermedad. 
El uno es carcomido en su pecho 
por la calentura de un deseo impuro; 
el otro yace enfermo 
con el pútrido hedor de su propio honor; 
el tercero es corroído por el ansia de oro 
que le lleva a la tumba antes de tiempo. 
La primera caída mancilló a la humanidad
a la que embarró con la lepra del pecado. 
¡Ah, el veneno baña mis miembros!
¿Dónde encontraré el bálsamo para mi desgracia? 
¿Quién me socorrerá en mi miseria? 
¿Quién será el médico que me proporcione el remedio? 

3. Aria (Bajo)
¡Ay!, ¿Dónde hallaré consuelo para mi desgracia? 
No hay planta medicinal ni remedio
que puedan sanar mi lepra y mis úlceras,
como el bálsamo de Galaad.
Únicamente Tú, médico mío, Señor Jesús 
sabes curar mi alma. 

4. Recitativo (Soprano)
¡Oh Jesús, querido Maestro, 
yo me refugio en Ti!
¡Ay, fortalece a los espíritus débiles! 
Apiádate de mí, 
médico y auxilio de los enfermos. 
¡No me arrojes lejos
de tu rostro! 
Salvador mío, límpiame la lepra del pecado, 
así te podré dedicar
mi corazón entero
cual una eterna ofrenda 
y loarte durante el resto de mi vida. 

5. Aria (Soprano)
¡Jesús, escucha mis humildes alabanzas
con tu oído misericordioso! 
Así, cuando vaya a cantar 
al sublime coro de los ángeles, 
resonará con fuerza mi cántico gracias. 

6. Coral
Quisiera alabar tu enérgica mano
durante el resto de mi vida,
pues ella mantuvo alejadas dulcemente 
el tormento y la lamentación. 
No solamente en esta vida
debe resplandecer tu gloria,
sino que también sucederá en el más allá,
donde serás loado eternamente. 



Escaneado por: 
Elías Coronado 2003