DIOS VERDADERO E HIJO DE DAVID BWV. 23 (1723)
(Du wahrer Gott und Davids Sohn)
Música de Juan Sebastián Bach (1685 - 1750)
Textos de San Lucas (18,35-43), San Marcos (2,17) y Agnus Dei
1. Arie (Duo) (Sopran, Alt) Du wahrer Gott und Davids Sohn, Der du von Ewigkeit in der Entfernung schon Mein Herzeleid und meine Leibespein Umständlich angesehn, erbarm dich mein! Und laß durch deine Wunderhand, Die so viel Böses abgewandt, Mir gleichfalls Hilf und Trost geschehen. 2. Rezitativ (Tenor) Ach! gehe nicht vorüber; Du, aller Menschen Heil, Bist ja erschienen, Die Kranken und nicht die Gesunden zu bedienen. Drum nehm ich ebenfalls an deiner Allmacht teil; Ich sehe dich auf diesen Wegen, Worauf man Mich hat wollen legen, Auch in der Blindheit an. Ich fasse mich Und lasse dich Nicht ohne deinen Segen. 3. Chor Aller Augen warten, Herr, Du allmächtger Gott, auf dich, Und die meinen sonderlich. Gib denselben Kraft und Licht, Laß sie nicht Immerdar in Finsternissen! Künftig soll dein Wink allein Der geliebte Mittelpunkt Aller ihrer Werke sein, Bis du sie einst durch den Tod Wiederum gedenkst zu schließen. 4. Choral Christe, du Lamm Gottes, Der du trägst die Sünd der Welt, Erbarm dich unser! Christe, du Lamm Gottes, Der du trägst die Sünd der Welt, Erbarm dich unser! Christe, du Lamm Gottes, Der du trägst die Sünd der Welt, Gib uns dein' Frieden. Amen. |
1. Aria (Dúo) (Soprano, Contralto) ¡Dios verdadero e hijo de David, que desde la eternidad en la distancia ya habías contemplado detenidamente mi dolor de corazón y mi dolor físico, compadécete de mí! Y por tu mano prodigiosa que tantos males suprimió, concédeme igualmente ayuda y consuelo. 2. Recitativo (Tenor) ¡Ah! No pases de largo, Tú, salvación de todos los hombres, hasta manifestarte, para auxiliar a los enfermos y no a los sanos. Por esto participo igualmente de tu omnipotencia; te veo en este camino, en el cual se me ha dejado anhelar, también en la ceguera. Me sosiego y no te dejo sin tu bendición. Coro Los ojos de todos están fijos en Ti, Señor, Dios todopoderoso, y particularmente los míos. Dales fuerza y luz, ¡No les dejes nunca en tinieblas! Pronto deberá ser sólo tu signo el centro querido de las obras de todos, hasta que tú algún día por medio de la muerte propongas cerrarlos de nuevo. 4. Coral ¡Cristo, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros! ¡Cristo, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros! ¡Cristo, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Danos tu paz. Amén. Escaneado por : Elías Coronado 2003 Traducido por : Santiago Sánchez Montoro2003 |